6   +   6   =  

Ella es Ceniza “Chulita”, la mascota de México Chulo. Es una Xoloitzcuintle y es la única raza mexicana que ha conservado sus orígenes prehispánicos. Mucha gente consideran que son perros mágicos-religiosos gracias a su fascinante historia.

xoloitzcuintle

Ceniza “La Chulita” cuando tenía dos meses

¿De dónde proviene el Xoloitzcuintle?

Se dice que los primeros perros llegaron a Mesoamérica hace aproximadamente 8 mil años porque los arqueólogos encontraron unas pequeñas figuras de barro zoomorfas justo en el sureste de la cuenca de México, particularmente en Tlapacoya, Estado de México. Posteriormente descubrieron unos huesos pero dicen que no eran de Xoloitzcuintle porque éstos no carecían de dientes (los Xoloitzcuintles carecen de dientes caninos y premolares).

El primer hallazgo del Xoloitzcuintle  –que sí se tiene documentado–, es de unos huesos de aproximadamente 5 mil 500 años de edad que fueron localizados en un entierro humano con ofrendas, en Tula, Hidalgo.  Y ¿por qué los enterraban con humanos?

Los Xoloitzcuintle se consideraban “mágicos”

La leyenda cuenta que algunas personas los hacían  estirar la pata antes de tiempo porque los enterraban con los difuntos porque según los guiaban al Mictlán. El objetivo del Xoloitzcuintle era acompañarlos en su camino hacia éste porque tenían que pasar nueve infiernos para llegar a él. Y su deber era estar con ellos en el primer camino conocido como Itzcuintlán.

Itzcuintlán

Es “el lugar en que habita el perro” y donde existían los Xoloitzcuintles, considerados perros sagrados por Xólotl, dios Sol durante el ocaso y enviado al Mictlán. En el Itzcuintlán, los muertos tenían que cruzar un río donde habitaba una iguana enorme llamada Xochitónal, y en las orillas estaban los muertos que vagaban sin rumbo fijo por haber maltratado en vida a un perro. Entonces para atravesar este río requerían de un Xoloitzcuintle, el cual tenía la tarea de decidir si era digno o no de seguir el camino hacia el Mictlán. Por esta razón, los llevaban para ayudarlos a cruzar el primer infierno.

¿Quieres saber dónde se encuentra la entrada al Mictlán en la CDMX? 

xoloitzcuintle

¡Mis orejas de murciélago!

“Criaban en esta tierra unos perros sin pelo, ninguno, lampiños. Y si algunos pelos tenían eran muy pocos. Otros perrillos criaban que llamaban xoloitzcuintli, que ningún pelo tenían, y de noche abrigábanlos con mantas para dormir, estos perros no nacen así, sino que de pequeños los untan con resina, que se llama óxitli y con eso se les cae el pelo quedando el cuerpo muy liso. Otros dicen que nacen sin pelo en los pueblos que se llaman Teotlixco y Toztlán”. Fray Bernardino de Sahagún. Códice Florentino, Libro XI, Siglo XVI.

¿Quieres saber cómo se logró preservar la especie? En una segunda entrega te diremos cómo.  

 

Fuentes: TV UNAM y Revista de la Universidad.
Redacción: equipo México Chulo.